28 may. 2015

«Tu y el extranjero son iguales»

El cinco de mayo los mexicanos celebran en todo el mundo el día de la Batalla de Puebla, en la que su ejército derrotó al ejército francés. Aquella batalla simboliza el espíritu de lucha y el amor a la independencia que caracterizan al pueblo mexicano. Pero esa batalla del cinco de mayo de 1862 contribuyó también a derribar las barreras del prejuicio racial que caracteriza a muchos pueblos.

«Suele usarse la palabra raza para clasificar a los seres humanos según sus características físicas, pero este concepto es absolutamente anticientífico, ya que hay una sola raza humana —comenta un estudiante mexicano—. Todos los seres humanos somos iguales, pero lamentablemente los que tienen piel blanca siempre se han considerado superiores a los de piel oscura. Esta absurda idea fue la causa del profundo desprecio que los franceses sentían por los mexicanos. A fines de abril de 1862, el general Lorencez le envió una carta al Ministro de Guerra de Francia, el mariscal Randón, en la que le pedía que le informara al Emperador Napoleón III que la victoria era segura, pues los franceses pertenecían a una raza muy superior a la de los mexicanos y no tendrían que esforzarse mucho para vencerlos. No pasaron muchos días antes de que el orgulloso general sufriera la amargura de la derrota infligida por aquellos hombres de piel morena que tanto menospreciaba.

27 may. 2015

La oración del Señor

En Lucas 11:2-4 Jesús nos enseñó sobre la oración. Examinemos brevemente algunos de los conceptos básicos que Él enseñó.

“Padre Nuestro”: Debemos entender que ahora estamos en relación con Dios el Padre por medio de Jesucristo. Esto nos otorga el derecho a presentarnos delante de Su trono y dar a conocer nuestras peticiones.

“Que estas en los cielos”: Sus caminos son más altos que los nuestros; Sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos. Él vive en un lugar de victoria absoluta y total. No existe posibilidad de derrota en Dios.

26 may. 2015

Simple obediencia

En las bodas de Caná de Galilea, María, la madre de Cristo, se dio cuenta que el vino se había acabado y dio instrucciones a los siervos de Su Hijo y les dijo: “Haced todo lo que os dijere” (Juan 2:5)

Para muchos de nosotros, la llenura del Espíritu de Dios puede tener lugar en nuestro cuarto de oración o dentro de nuestro círculo de comunión. Pero muchos cristianos serán llenos sólo a medida que se esfuerzan por comenzar a obedecer los mandamientos claros de Dios. Estoy convencido de que lo que limita a muchos creyentes es una actitud despreocupada hacia la Palabra de Dios y Su voz en sus corazones. Al descuidar Su dirección para sus vidas, especialmente en relación con Sus propósitos santos, son fácilmente privados de la libertad y la confianza.

25 may. 2015

Por las almas

Oramos, nos sacrificamos y luchamos…¡Por las almas!

¡Nada es más importante! Muchos creyentes han abandonado el campo de batalla por las almas, porque en secreto, están en derrota.

En las Escrituras, a la Iglesia se le llama un cuerpo. Si un miembro sufre, todos sufren con él. Cuando mantienes y encubres un pecado, pierdes algo delante de Dios. Asi como miles de creyentes se silencian esta manera, la Iglesia puede llegar a ser impotente e irreconocible. Quién eres y lo que haces cuando nadie te ve, determinará tu futuro.

24 may. 2015

«El estruendo de tus cataratas»

«El 31 de enero de 1542, el gobernador llegó con su gente a un río que se llama Iguazú, luego de andar ocho jornadas... sin hallar ningún lugar poblado de indígenas. El río Iguazú, que corre del este al oeste, es el primero que pasaron al principio... cuando salieron de la costa del Brasil.... Allí le informaron al gobernador que a los portugueses que Martín Alfonso de Sosa había enviado a descubrir aquella tierra, algunos indígenas los habían matado mientras cruzaban en canoas entre el río Paraná y el río Iguazú. Y le avisaron que ahora los estaban aguardando a ellos para atacarlos y matarlos también cuando cruzaran el río.

»Por eso el gobernador... se embarcó con ochenta hombres en unas canoas que compró de los indígenas de la región, y navegó río abajo por el Iguazú hasta el Paraná, habiendo mandado que el resto de la gente y los caballos se fueran por tierra y que se encontraran con él en la ribera del río Paraná. Resultó que la corriente del río Iguazú comenzó a arrastrar las canoas con mucha furia, ya que muy cerca de donde se embarcó, el río da un salto por unas rocas muy altas, y el agua cae con tanta fuerza que el sonido del golpe se oye desde muy lejos y la espuma del agua se eleva a una altura de más de dos lanzas. Por eso el gobernador juzgó necesario que salieran de las canoas, las sacaran del agua y las llevaran por tierra hasta pasar el salto. Les tocó llevarlas en hombros más de media legua, pasando muy grandes trabajos.

23 may. 2015

«Ante tantos inconvenientes»

«Tengo un novio desde hace nueve años, al que amo mucho, y pienso que ese es el motivo por el cual soporto tantas cosas. Tuve problemas con su madre por cosas insignificantes. Ella interviene demasiado en su vida. Él me gritó frente a ella, y me faltó al respeto con palabras horribles. Así mismo tiene dos hermanas que también intervienen en su vida.... Él vive con una de ellas, que lo cuida.

»Hemos tenido planes de casarnos, pero siempre uno de los dos pone pretextos. Yo quería terminar la universidad, y él, tener dinero para la boda; pero a la final no llegamos a ningún acuerdo sobre ese tema. Él tiene [mal] carácter. Por todo grita y se enoja. Yo, en cambio, soy muy paciente y confiada. Sí tengo la ilusión y la esperanza de formar un hogar con él, pero no sé de qué manera actuar ante tantos inconvenientes.... Esta situación me está atormentando, y me siento muy deprimida y triste; pero es como si Dios me diera fuerza para continuar con [mi novio] a pesar de todo.»

22 may. 2015

«Me gusta correr riesgos»

Helena y su esposo Manuel comenzaron felices su luna de miel. Se fueron a la costa de su país, Portugal. Para Helena, todo era el cumplimiento de una ilusión, la feliz conclusión de todo lo que deseaba. En medio de tal felicidad, Helena y Manuel entraron al mar a bucear.

Helena vio pasar un buque, y nadó debajo del agua hasta casi rozar el casco. Manuel le indicó por señas que se apartara del buque, pero la frase de ella siempre había sido: «Me gusta correr riesgos.» Acto seguido, Helena se hundió bajo la quilla del barco y nunca la hallaron. Tenía veinticinco años de edad.